Es inhumano tener que responder ante los actos que implícitos representan sobriedad en el contexto. No es explicable cómo los seres más abruptos toman de la mano lo que a su alcance tienen y dejan ir lo que no tienen, es simple, es miedo.
El miedo bajo un concepto vago y soso, es una palabra que describe covardía, es decír que el miedo podría ser un sinónimo de falta de valor, orgullo mal enfocado, palabras distantes, actos no premeditados.
La necesidad del afecto encierra en un ciclo poco plano a las personas que creen que las emociones dependen de alguien, lo es si se pone a prueba la necesidad del hombre por el hombre como sociedad. El afecto llega cuando se es capaz de sentir amor por las emociones propias, el encanto personal y la aceptación de los errores que naturalmente saltan a la vista.
El sinísmo de intentar ser feliz muy apesar y a costa de otros es parte del ego característico de los que intentan salvaguardar su seguridad emocional en un rincón putrefacto de falta de amor por sí mismos, el hecho de incomprensible del incomprendido que intenta ser feliz con la conciencia tranquila y la frialdad de manejar sus emociones de una manera indevida.
Es por ello que intento retomar el nombre de los sentimientos que alejan a los seres de ser déspotas, que quieren manejar el poder sobre las libertades de los otros, que quieren ser partícipes del intranquilo mundo cuadrado del que mucho se ha hablado, del que pocos saben que existe y del que nisiquiera saben importa.
No pretendo idealizar una estructura redonda, donde la esfera es ovalada y hablando de figuras geométricas se intente contextualizarlo, si en este mundo la estética pierde sentido si la belleza del sentir se vuelve desgarrante y frustrante.
De lo visible a lo invisible (parte 1)
Publicado por
Danny
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